Flor de Invierno

Flor de Invierno : Libro Juvenil de Aventuras, Suspense Y Fantas a (a Partir de 12 A os) (Piedras Verdes N 2)

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Description

¿Harry Potter o El Hobbit? ¿J. K. Rowling o Tolkien? Quizá no tengas que decidir entre los libros juveniles más vendidos de la historia. Llega Piedras Verdes, un universo de aventuras, suspense y fantasía que te arrastrará entre dos mundos en guerra. Nuestros cuatro amigos regresan a Piedras Verdes, el lugar donde el verano anterior corrieran las aventuras más increíbles de sus vidas. Juntos buscarán una nueva puerta que los lleve hasta los Cuatro Reinos. Pero antes tendrán que burlar al Rey Rojo y sus sicarios, sedientos de venganza. Mientras tanto, en el reino de Shamtei-Lo, Tiäm, el joven pastor de sveris, maldice a la diosa Tanka. Este será el inicio de un inesperado viaje que le llevará más allá de sus montañas, a tierras que no aparecen en los mapas, entre guerreros que portan armas de acero Kümish y sienten el mismo respeto por la vida humana que por la de la hierba que pisan los cascos de sus caballos. "Fantasía tratada con tal realismo que creerás estar leyendo novela histórica" "De esos libros infantiles que pueden ser leídos a cualquier edad" "One of the best Spanish books of the last years"
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Product details

  • Paperback | 280 pages
  • 140 x 216 x 16mm | 358g
  • Spanish
  • Illustrations, black and white
  • 8460837165
  • 9788460837169

About Enrique Gomez Medina

Nací en Carabanchel (Madrid), a una edad sin duda demasiado temprana. Me costó adaptarme al colegio, donde me llamaron "Quique el nuevo" hasta octavo. Allí me enseñaron a leer, escribir y dibujar, pero sobre todo le cogí gusto al teatro. Cada día estrenaba una obra nueva, como "¡Ay, mi tripa!" o "Me torcí un tobillo al pisar mal el bordillo." Tras una febril adolescencia en la que devoré libros y tebeos a razón de siete docenas por semana, ingresé en la universidad. Fui mal orientado por una moneda que lancé al aire en la fila de inscripción, y acabé en una ingeniería. Solo me salvaron de la locura las escapadas que hacía para buscar a mi novia en la Autónoma. Después me casé (sí, con la misma chica, que me sigue gustando como entonces), tuve dos hijos y ¡madre! cómo cambia la cosa. Sólo me dedico un rato a mí mismo cuando están dormidos, porque el resto es suyo, hasta el día en que digan "Papá, ¿no tienes nada que hacer, por ejemplo, en Pernambuco?." Es por eso que leo y escribo a las cinco de la mañana. Y me acuesto a la misma hora que ellos (así es que, por favor, no me llamen a partir de las nueve). Y también sospecho que es por eso que me siento tan feliz.
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